El País de las Nubes Del fundamentalismo y a la dignidad del ayuno

Ramón John

MTI/Texcoco Mass Media/Ramón John López Morales
11/05/10

Huajuapan de León, Oaxaca.- (Texcoco Mass Media).- Es increíble e inaudito que ante la incapacidad de gobernar a través de la racionalidad político-administrativa, ahora se tenga que recurrir a un discurso mesiánico y fundamentalista para justificar el fracaso de un gobierno sin proyecto de nación cuyo único discurso es la demagogia como artículo de fe, lo que demuestra el grado de descomposición social al que estamos llegando. En Alemania Felipe Calderón señaló el combate a los cinco jinetes del apocalipsis identificados con la influenza, narcoviolencia, crisis, sequía y caída de petroprecios; en Chiapas, durante su visita a San Juan Chamula, pidió a Dios que lo ilumine a él y a todos los gobernantes para trabajar en pro de los pobres. Sin duda el recurso demuestra lo patético de un gobernante urgido de un acto divino para solucionar yerros totalmente humanos.

Como la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, que a casi siete meses del aberrante y cuestionable decreto, las “eminencias grises” que diseñaron el “inteligente plan” se les hizo fácil entrar, pero ahora no saben cómo salir. Es indudable que los contratistas dirigidos por la CFE no han podido con el paquete, “pensaron” que mientras todos tuvieran suministro eléctrico nada pasaría, pero dada la colosal ignorancia de los sistemas de mantenimiento a la red aérea y subterránea junto a todas las solicitudes de servicios pendientes, hacen que el gobierno medite cada vez más que fue un acto estúpido –en el real sentido del término- pues los disturbios son cada vez son frecuentes.

El fracaso de la costosa campaña de difamación para doblegar no solo al SME, sino a todas las organizaciones y ciudadanos que se oponen al negocio de la fibra óptica, la privatización de la generación eléctrica, el contratismo para la electrificación del país, el deterioro de las instalaciones, subestaciones, material y parque vehicular, nos hacen pensar lo siguiente: ¿cuánto dinero de los contribuyentes se está derrochando por caprichos de Calderón, Gómez Mont, Lozano, Kessel y pandilla, y que todavía se puede perder más por su odio irracional a la clase trabajadora y al sindicalismo independiente?

Y no falta el contubernio de los medios que como testaferros –Televisa, TV Azteca, Milenio, El Universal, Reforma, etc.- minimizan y cuestionan el ayuno de l@s electricistas que decidieron tomar esa vía como forma legítima de lucha y protesta ante un acto infame e ilógico como desaparecer un organismo paraestatal para saquear los recursos pertenecientes a la Nación, y que como veremos, se otorgarán a empresas particulares para que sigamos pagando y generando nuevos millonarios mientras nuestra sociedad se hunde en el desempleo, la pobreza, la violencia, la migración y el narcotráfico a causa de salarios de hambre.

Sin embargo hay que ser realistas, la lucha de l@s compañeros y compañeras en ayuno no puede prosperar sin el apoyo popular –obrero, campesino, indígena, estudiantil e intelectual- que asuma como suya la causa de los electricista y se agreguen a los agravios contra el país sometido a los privatizadores bajo los intereses del capital financiero. Es decir, se debe crear un bloque político capaz de enfrentar y detener a los neoliberales, construir un Frente Nacional es inaplazable, y solo se puede lograr mediante la Unidad con el objetivo de reformar el actual modelo económico y social por obsoleto y disfuncional a las necesidades de la sociedad mexicana.

En este sentido es incongruente que en el mismo gremio electricista -durante mucho tiempo ejemplo de democracia y tolerancia- exista el sectarismo y el linchamiento entre quienes se liquidaron y los que no lo hicieron –cada quien motivos y necesidades tendrá-, pues mientras se pide el apoyo de la clase trabajadora y de la sociedad, se excluye a los liquidados calificándolos de traidores. La parte activa asume una postura intransigente semejante a la campaña de linchamiento que tanto critican, lo que provoca la delicia del gobierno al ver que el clásico divide y vencerás surtió efecto, mientras que para muchos críticos del SME les complace ver esas actitudes que nada aportan a un auténtico movimiento nacional, como lo sufre actualmente la izquierda ante la falta de unificación.

Es interesante leer correos de extrabajadores que ante la particularidad de su situación tuvieron la necesidad de liquidarse, y que sin embargo están dispuestos a ampliar la lucha electricista a horizontes nacionales pero ni su mismo gremio los acepta y apoya; ellos son también sociedad civil, o como en los tiempos de la revolución, también son pueblo. Salvo los esquiroles –que el mismo SME tendrá que discutir su situación en su momento- y los 680 ex empleados conformados en empresas contratistas, hasta el momento el resto de los liquidados bien puede ser un ejército de reserva de invaluable apoyo a su sindicato y al movimiento que fracasará si no cuenta con una base social que lo respalde. Los ejemplos en América Latina son muchos, sin Unidad no se llega lejos.

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