Las tendencias de la energía en el mundo

Gonzalo Martínez Corbalá
 
Parece ser que las opciones que se presentan hacia un futuro, cada vez más próximo, además de que se multiplican merced a que las investigaciones serias, afortunadamente, son cada día más favorecidas por los gobiernos de las naciones que más recursos han canalizado para obtener nuevas posibilidades de satisfacer las exigencias de una población mundial que aumenta incesantemente, y que una vez que inician el ascenso de la calidad de vida, como es natural, y además muy justo y, como se dice en el medio legislativo, de urgente y obvia resolución, demandan, con todo derecho, algunas cosas que se les han negado por diversas razones.
Me refiero, por mencionar algunas solamente y por delante de toda las demás, a vivienda, trabajo, comunicaciones en general, vestido, mejor alimentación, atención médica, y –es muy evidente– energía eléctrica, que es también componente obligado y, en muchos casos, condición previa para que se inicie el verdadero progreso, es decir, el desarrollo económico con la simultaneidad de la real y concreta justicia social.
En la actualidad, fruto de investigaciones, tanto de campo como de laboratorio, se han logrado mejores condiciones para la explotación y uso de los combustibles fósiles, como son el petróleo y el gas en ya casi todas sus formas. Es el caso del shale oil y de Gas lng, que hace posible su transporte a largas distancias, puesto que reducido en más de 600 veces su volumen, licuado a bajas temperaturas, puede regasificarse en plantas especiales que ya existen en muchas partes del mundo (en México existen dos: una en el Golfo y otra en el Pacífico).
Ahora que ya se hizo público el resultado de una investigación realizada en Estados Unidos, cuya inversión ascendió a unos 10 mil millones de dólares, y que se conservó como un secreto más o menos riguroso durante algunos años, se empieza a divulgar en el medio científico mediante publicaciones y entrevistas a investigadores especializados en la materia e interdependientes con ésta.
A pesar de que es muy difícil delimitar el campo de la energía, científicos estadunidenses que trabajaron en ese laboratorio ya referido y tan costoso concluyeron que, para empezar, si lo hemos entendido bien, en una década se va a transformar la base de todo lo que hemos dado por cierto en la materia.
La mayor parte de su existencia una estrella genera, mediante la fusión nuclear de hidrógeno con helio, la energía que consume, y este fenómeno, se realiza en el corazón mismo de las estrellas, o sea, durante todo el periodo de vida propia, la cual depende de la masa de cada una de ellas.
El periodo en el sucede este fenómeno, que consiste en la quema del hidrógeno, se conoce entre científicos y astrónomos como la secuencia principal, cuya duración, como queda dicho, se calcula en función de la masa de la estrella.
El Sol, como todas las estrellas de su masa, las que una vez que consumen una importante cantidad de hidrógeneno en la continuidad de su secuencia principal lo van quemando más y más despacio, habida cuenta de que esta estrella nuestra, por ser nuestro planeta, la Tierra, integrante del sistema solar, depende de la duración de la secuencia principal.
De su duración nosotros no tenemos que preocuparnos, pues el Sol, que se creó hace 5 mil millones de años, habrá de tener una vida de otros 5 mil millones de años, pues el centro de nuestro sistema, la estrella a la que conocemos como Sol tiene, aproximadamente, 10 mil millones de años de secuencia principal, o de vida por delante, de los cuales solamente ha tenido ya una actividad nuclear de la mitad, de modo que los seres humanos disfrutaremos de varios miles de millones de años de la vida que nos proporciona el Sol, con la misma brillantez y mandando el mismo calor a nuestro planeta.
Ahora entraremos en materia, en el centro del Sol se desarrolla esta actividad nuclear con la fusión entre el hidrógeno y el helio, y el descubrimiento al que nos hemos referido consiste en que esta fusión nuclear se genera con una ganancia de energía que mantiene al sistema solar en toda la secuencia principal, esto es, en los próximos 5 mil millones de años en las mismas condiciones, pues esta ganancia de energía en todo el proceso de fusión nuclear así nos lo garantiza.
Y, es más, esta generación de cierta cantidad de energía en exceso, de la que consume el Sol, ya está siendo visualizada por los investigadores como una fuente de energía alternativa que se hará una realidad en este planeta mucho antes de que las reservas de petróleo y gas se agoten.
Suponemos que esta nueva opción de energía suplementaria de los combustibles fósiles podría ser generada y transportada en mejores condiciones para ser consumida, es decir, competitiva con los combustibles fósiles, no solamente en precios, que supuestamente terminarían con los gasolinazos, y con las preocupaciones de los pesimistas que ya ven agotarse las fuentes actuales de energéticos a nuestro alcance.
Dentro de 10 años, aproximadamente, dicen algunos enterados, la ganancia de energía estará al alcance de quienes todavía estén pisando la corteza del planeta, y para quienes ya andemos en otras latitudes también estaremos un poquitito más tranquilos que ahora.

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