Al egresar, normalistas de Ayotzinapa exigen presentación de los 43

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Egresados de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, generación 2013-2017Foto Sergio Ocampo
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 19 de julio de 2017, p. 11
Tixtla, Gro.
Unos 118 alumnos egresados de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, generación 2013-2017, denominada La voz de mis hermanos retumba mi corazón, demandaron la presentación con vida de sus 43 compañeros desaparecidos en Iguala en septiembre de 2014.
De esa generación, al menos siete jóvenes no asistieron a la clausura. A Bernardo Flores Alcaraz lo desaparecieron en Iguala el 26 de septiembre; Eugenio Tamarit y Freddy Vázquez fueron atropellados y murieron en Atoyac, en enero de 2014; a Jonathan Morales Hernández y Filemón Tacuba los ejecutaron a balazos en la carretera Tixtla-Chilpancingo, en octubre pasado; Miguel Ángel Juárez y Julio César Ramírez fallecieron por causas naturales.
Los egresados de esta generación expresaron que en la normal de Ayotzinapa no sólo dejan su historial académico, sino la lucha por la presentación de los 43 desaparecidos en Iguala, quienes también eran sus hermanos de sangre.
El egresado Fructuoso Castro, quien habló en tlapaneco, dijo que en su estancia en la normal aprendió que la cultura le permitió enriquecer su capacidad de pensar, de analizar las reglas sociales y ser crítico.
Al mirar lo que nos ha hecho iguales, pero también distintos, con certeza podemos decir que donde hay educación no hay clases sociales. ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!, gritó al final de su discurso.
Los que menos tienen
Gerardo Bonifacio Gutiérrez, secretario general del comité estudiantil, recordó que a esta escuela, ubicada en el municipio de Tixtla, llegan los jóvenes de las familias pobres, los que tienen que dormir en el suelo, los que sufren hambre, que viven la carestía y las consecuencias del sistema capitalista.
“Aquí en Ayotzinapa aprendemos a estudiar, a trabajar y a organizarnos, como lo han hecho las 92 generaciones pasadas. Hoy hacen falta Jonathan, Filemón, Eugenio y Freddy, cuatro maestros rurales que no podrán impartir las clases en sus comunidades.
La sangre de los compañeros caídos en esta generación significa una responsabilidad para las generaciones que vienen. Los que cayeron defendiendo la matrícula, su academia y a la normal, merecen el mismo reconocimiento que los que egresan, manifestó.
El director del plantel, Víctor Gerardo Díaz, señaló que no puede dejar de manifestar que faltan 43 estudiantes, por lo que pidió al gobierno que los regresen con vida, ya que la normal de Ayotzinapa ha sido embestida por intereses mezquinos que tratan de aniquilar su historia y su esencia.

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