Retorna Carmen Aristegui

lunes 21 de febrero de 2011

Eduardo Ibarra Aguirre

Para cientos de miles de radioescuchas, hoy a las seis horas se consuma un hecho sin precedente: el retorno a los micrófonos de una conductora de un noticiario -MVS Noticias matutino, 102.5 en FM-, despedida por los propietarios de una empresa -MVS Radio- en virtud de “un berrinche presidencial”, si nos atenemos a la información proporcionada por Carmen Aristegui el 8 de febrero, amén de que Felipe Calderón “Demostró con ello un grado de irritabilidad e intolerancia que por sí mismas hablan de algún tipo de problemática, que por supuesto, también debe ser analizada”.

Esta historia comenzó el pasado día 3, cuando Jaime Cárdenas Gracia, Mario Di Constanzo Armenta y Gerardo Fernández Noroña, entre otros legisladores de los partidos del Trabajo y de la Revolución Democrática, desplegaron una manta en la escalinata de la tribuna del Palacio Legislativo que decía: “¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad? ¿Y porqué (sic) lo dejas conducir el país?”

El linchamiento mediático y político de los diputados, no impidió a la profesional de la información y el comentario radiofónico, televisivo e impreso reformular el viernes 4 las interrogantes, previa introducción en la que aseguró “vivimos en un país donde ya prácticamente todo se puede decir”. Error de apreciación aparte, preguntó: “¿Tiene o no Felipe Calderón problemas de alcoholismo? Esto merece, insisto, una respuesta seria, formal y oficial de la propia Presidencia de la República.”

La “respuesta seria, formal y oficial” no se produce aún, salvo el panegírico del secretario particular Roberto Gil y el afán de Calderón Hinojosa por el mismo día montar a caballo trajeado y con la banda presidencial puesta, lanzar pichadas al cátcher de los Yaquis de Obregón y subirse a un avión de guerra sobre el cual tuvo que preguntar cómo bajarse. Estos desfiguros, incluido conducir un vehículo suncat del Ejército -en tanto el país llegó a la cifra récord de 71 asesinatos al día-, coadyuvan a que se multipliquen las voces que no sólo interrogan, sino aseguran la existencia de un problema de alcoholismo en Los Pinos, como sucede en el ciberespacio y lo corearon los afiliados a la sección 22 en la multitudinaria marcha magisterial de Oaxaca en repudio a la represión de la Policía Federal.

Mientras la negativa de Calderón es ampliamente desmentida por las cartas de su exjefe y mentor Carlos Castillo Peraza, lo trascendente es que la empresa y la conductora arribaron a un acuerdo que, por cierto, no implicó la satisfacción de la demanda expresada por Aristegui Flores en los términos siguientes: “Como consecuencia de ello, pido que se publique otro comunicado oficial de la empresa en donde la valoración sobre mi integridad ética que pretendieron dejar en entredicho quede resarcida”.

Como en toda negociación, las partes cedieron para lograr acuerdos, mas una empresa y una conductora que tienen como código de ética “difundir información veraz, lo más completa posible, con un enfoque crítico y propositivo”, bien harían en proporcionarla a las audiencias -estimulantemente activas y demandantes-, sobre los términos que hicieron posible el feliz retorno de Aristegui a un cuadrante ayuno de información diversa y comentario plural, con otras notables excepciones que confirman el predominio de los intereses mercantiles y políticos del oligopolio de la radio.

El precedente es harto saludable. Falta que lo sepan leer las 10 familias que controlan el negocio radiofónico y los comunicadores que festejaron sin recato la censura presidencial a la conductora.

En tanto, espero pacientemente a que Teléfonos de México restituya el servicio suspendido a Utopía desde la mañana del jueves 17.

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