Calderón da luz verde para que EU explote petróleo en el Golfo

Angélica Enciso L.
Enviado
Periódico La Jornada
Martes 21 de febrero de 2012, p. 2
Hillary Clinton y la canciller mexicana, Patricia Espinosa, rubricaron el acuerdo en el contexto de la reunión del G-20 en Los Cabos. Atestiguaron el hecho Ken Salazar, secretario del Interior de Estados Unidos; Felipe Calderón y Jordy Herrera, titular de la Secretaría de EnergíaFoto Reuters

Los Cabos BCS, 20 de febrero. Empresas petroleras de Estados Unidos y Pemex explotarán por primera vez de manera conjunta yacimientos de hidrocarburos transfronterizos del Golfo de México, donde se encuentran reservas de importancia para estos países, acordaron ambos gobiernos.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa, ante la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el secretario del Interior de Estados Unidos, Ken Salazar, señaló que con "respeto absoluto a nuestra soberanía" se hizo la negociación del acuerdo México-EU relativo a yacimientos transfronterizos de hidrocarburos en el Golfo de México.

Ya en 2001, el gobierno de Ernesto Zedillo firmó un acuerdo con el de Estados Unidos para delimitar el "hoyo de dona occidental" del Golfo de México, también conocido como Polígono Occidental, con el cual se impuso un periodo de 10 años para que ninguna empresa de las dos naciones realizara actividades de exploración o explotación.

Este día, el mandatario federal sostuvo que, luego de que se acordó con el presidente Barack Obama en 2010 trabajar en este tema, se llegó a este convenio, con el cual se termina el denominado "efecto popote", es decir, el viejo temor que existía de que el petróleo fuera extraído del otro lado de la frontera, y se da certeza jurídica en un tema en el que no había reglas claras. Precisó que el acuerdo será enviado al Senado para su análisis.

Explicó que hay yacimientos que se entrecruzan y cualquiera que se considere transfronterizo se explorará entre ambos países. También permitirá maximizar la recuperación de hidrocarburos, fortalecer la seguridad energética en ambos países y México podrá incrementar los ingresos públicos a través de Pemex.

Además, dijo, Pemex, "que sólo puede ser de los mexicanos", podrá adquirir experiencia y tecnología de punta, porque "por primera vez podrá operar proyectos conjuntos con las empresas más avanzadas del mundo". El acuerdo cuenta con mecanismos de solución de controversias, pero sobre todo, abundó, da certeza jurídica en el tema.

Antes de la firma del documento, Hillary Clinton dijo que “en una época en que nos estamos esforzando por asegurar el suministro de energía y al mismo tiempo hacer una transición a medios más ambientales (…) el acuerdo constituye un gana-gana. Los yacimientos pueden contener reservas considerables que beneficiarían tanto a México como Estados Unidos”.

Abundó que actualmente no necesariamente se dividen de manera ordenada en la frontera marítima, lo cual pudiera dar raíz a disputas de nuestros países y nuestras compañías, "si hay un yacimiento que esta a ambos lados (de la frontera), suscitaría disputas. El acuerdo ayuda a prevenir estas disputas y a promover la exploración segura, eficiente, equitativa y la producción a lo largo de los yacimientos".

Precisó que cada país mantiene su derecho de desarrollar nuevos proyectos, "pero el acuerdo genera nuevas oportunidades, las empresas estadunidenses podrán colaborar con Pemex, su homólogo en México. En épocas difíciles como éstas tenemos que aprovechar al máximo todas las oportunidades para generar empleo y desarrollo económico".

Por su parte, el secretario de Energía de México, Jordy Herrera, detalló que con este convenio ambos países se comprometen a notificar a la contraparte cualquier indicio de existencia de un yacimiento transfronterizo, y en cuanto se confirme el hallazgo se prohíbe el uso de la información hasta que se defina la cantidad de recursos que corresponda a cada país.

También, precisó, se requiere un acuerdo de unificación y un plan de desarrollo para optimizar la explotación de los yacimientos compartidos, lo cual estará sujeto a la aprobación de ambos gobiernos. Se trata, apuntó, de una estrategia para que Pemex sea más fuerte y eficiente, además de que se debe aprovechar esta fuente de ingresos.

También, Ken Salazar destacó que el acuerdo "abre las puertas a áreas que estaban fuera de nuestro alcance: el Golfo de México, rico en recursos, donde hay 1.5 millones de acres (607 mil hectáreas)" y estarán disponibles para su explotación. Apuntó que una tercera parte de la energía de Estados Unidos procede de esa región.

El acuerdo, añadió, dispone un proceso claro para las empresas estadunidenses y para Pemex, "es un paso histórico para avanzar en nuestra agenda energética". A Estados Unidos le permite ampliar responsablemente su trabajo en el Golfo de México y las empresas tendrán más certeza para desarrollar estos recursos, dijo. El convenio fue suscrito por la canciller Patricia Espinosa y Hillary Clinton, con el presidente Calderón y Ken Salazar como testigos.


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