María de Jesús Patricio, una candidatura indígena “contra el capitalismo de muerte”


María de Jesús Patricio en mitin. Foto: Especial
María de Jesús Patricio en mitin. Foto: Especial


PROCESO 

Hartas de no ser escuchadas en un ambiente político cargado de intereses personales o de grupo, las comunidades indígenas decidieron elevar sus voces en la elección presidencial de 2018, única pista que desde ahora atrae la atención de los medios, de la opinión pública y del poder. Como portadora de su voz y su llamado al cambio nacional designaron a María de Jesús Patricio, quien explica a Proceso el proyecto que representa y las circunstancias personales que la llevaron a él.

TUXPAN, JAL (Proceso).- En este municipio del sur de Jalisco, ubicado a 155 kilómetros de Guadalajara, está el centro de salud comunitario Calli Tecolhuacateca Tochpan, donde María de Jesús Patricio Martínez, médico tradicional nahua de 57 años, atiende a enfermos de escasos recursos.
Recibe al enviado de Proceso en esas instalaciones de la calle Nicolás Bravo 61-A, a sabiendas de que su fama subió como la espuma en los últimos días, luego de que el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) la nombró su vocera en la búsqueda de una la candidatura por la presidencia de México, ante el Instituto Nacional Electoral (INE).
Sus conocidos le dicen Mary Chuy. Ella no recuerda que otro indígena aparte del abogado y político de origen zapoteca haya aspirado a la presidencia de la República, aparte de Benito Juárez García, quien fue nombrado presidente por primera vez en 1857, hace 160 años.
Asume con orgullo la encomienda del Congreso Nacional Indígena (CNI) y del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) para que sea candidata independiente al máximo cargo de elección popular en 2018, pero admite que también le provoca inquietud.
En octubre de 2016, en un comunicado del EZLN titulado “Que retiemble en sus centros la tierra”, se informaba que una delegada del CIG podría ser candidata independiente en las próximas elecciones presidenciales y que contaría con el aval del CNI y del EZLN.
Mary Chuy es madre de tres hijos. De habla sencilla, se ríe con facilidad. Entre remedios y recetas de la medicina tradicional del sur de Jalisco destaca su blusa negra estampada con pequeñas flores blancas. Recuerda que “en otros tiempos” la práctica de la medicina tradicional entrañaba riesgos, ya que muchas personas, sobre todo las autoridades, ignoraban la antiquísima tradición herbolaria que se trasmitió de padres a hijos en las comunidades.
Fragmento del reportaje publicado en Proceso 2120, ya en circulación

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