La modificación, "al gusto de las grandes trasnacionales": Bartlett

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Un trabajador revisa un robot marino en instalaciones de la plataforma de exploración Bicentenario, de Industrial Perforadora Campeche, Grupo R, en el Golfo de MéxicoFoto José Varlo González
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Lunes 10 de agosto de 2015, p. 3
El contenido de los correos electrónicos de la actual precandidata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, desclasificados la semana pasada por el Departamento de Estado, revelan que la reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto se hizo al gusto de las grandes empresas trasnacionales y que se usó a la embajada estadunidense en México para engañar al pueblo mexicano, afirmó ayer el senador Manuel Bartlett, del Partido del Trabajo.
Un equipo al mando de Clinton, en los tiempos en que ésta era secretaria de Estado, impulsó la apertura del sector energético en México, actividad que estuvo bajo control público desde la expropiación de 1938 hasta 2013, de acuerdo con correos electrónicos de la ex funcionaria estadunidense divulgados por el sitio DesMog de Internet.
La reforma constitucional que abrió el sector energético mexicano a la iniciativa privada, propuesta por Peña Nieto y avalada por el Congreso, se hizo al gusto de las grandes empresas trasnacionales, como se dijo aquí muchas veces, comentó Bartlett.
El presidente Peña Nieto llegó a un acuerdo con Estados Unidos para entregar el petróleo. Esa es la verdad más clara. Acordó entregar el petróleo, expuso el legislador. Mencionó como muestra de ello que, en su momento, el ex embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual –uno de los impulsores desde el Departamento de Estado de la privatización–, explicó durante una comparecencia en el Senado de Estados Unidos que estaban preparando la privatización de la electricidad, porque era un enorme negocio para las empresas estadunidenses.
Los correos electrónicos del equipo de Clinton confirman de que, apuntó, “como hemos dicho, la reforma energética no fue hecha para ir a explorar a aguas profundas o para (explotar) shale gas o porque era necesaria más competencia. Todo eso –parte de los argumentos del gobierno para impulsar los cambios constitucionales– eran mentiras”. Los mensajes desclasificados, apuntó, revelan que Peña Nieto se sometió a los intereses del Departamento de Estado.
A juicio del senador, la reforma que abrió el sector energético mexicano al capital privado fue impulsada y aprobada para servir a Estados Unidos, como demuestran los mensajes desclasificados de la entonces secretaria de Estado.
Lo que impulsó el gobierno mexicano y aprobaron en el Congreso el partido oficial y algunos opositores constituye un acto de traición revelado oficialmente. Ya no es la opinión de un senador de la oposición que lo dice en el Senado mexicano. Todo lo que se dijo queda como gran mentira. Descalifica a Peña Nieto abiertamente. Hubo contubernio del Presidente de México para entregar las riquezas del país, apuntó.
El conjunto de iniciativas de la reforma energética fue aprobado en diciembre de 2013 en el Senado con los votos en favor de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional; los partidos de la Revolución Democrática y del Trabajo lo hicieron en contra.
Bartlett consideró que, a partir de la información revelada por los correos electrónicos de Clinton, se establece que hubo una acción antinacional, lo que formalmente establece una razón pública y notoria para revertir los efectos de la modificación energética. Expuso que el tema será llevado a la sesión de la Comisión Permanente del Congreso, que se reunirá a mediados de esta semana.

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