Abandonado, proyecto para llevar agua a zonas indígenas de Hidalgo

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Juan Carlos Franco, habitante del municipio de Zimapán, Hidalgo, llena cubetas en uno de los tres pozos excavados en el fondo de una barranca por vecinos, quienes acarrean recipientes a pie o con ayuda de animalesFoto Juan Ricardo Montoya
Juan Ricardo Montoya
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 15 de enero de 2018, p. 27
Zimapán, Hgo.
En parte de la Sierra Gorda, en los límites con Querétaro, yacen inservibles restos de tuberías, medidores y sistemas de bombeo instalados para dotar de agua potable a comunidades indígenas y núcleos agrarios de Hidalgo, que aún padecen desabasto a pesar de que durante la inauguración de esas obras, el entonces gobernador priísta Francisco Olvera Ruiz las presentó como actos de justicia social.
La localidad indígena de Xajhá y otras del municipio de Zimapán siguen sin suministro pese a que la Comisión Estatal del Agua y Alcantarillado (CEAA) instaló infraestructura con recursos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), como parte del Programa de Sostenibilidad de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento en Comunidades Rurales 3 (Prossapys).
Una placa informativa colocada por la CEAA en el deteriorado camino de terracería que llega a Xajhá todavía anuncia la segunda etapa del Sistema de Agua Potable de Infiernillos, correspondiente al Prossapys 3. El costo de la obra fue borrado.
En el folleto de resultados del Prossapys 3, elaborado por la Conagua (se puede consultar), se informa que el proyecto costó 500 millones de dólares, la mitad de los cuales provinieron de un préstamo que el gobierno federal adquirió con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el 28 de junio de 2011.
En el documento no se especifican los montos asignados a cada estado. En Hidalgo el gobierno federal entregó los recursos directamente a la CEAA, que emitió la convocatoria para la construcción del Sistema de Agua Potable de Infiernillos y fue publicada el 29 de agosto de 2013 en el Diario Oficial de la Federación.
Ni suministro ni apoyos
De acuerdo con las reglas de operación del Prossapys 3, que aparecen en el folleto de resultados, el objetivo del programa era llevar agua potable y saneamiento a comunidades rurales menores de 2 mil 500 habitantes, preferentemente con alto grado de marginación, en un marco que incentive la participación activa y organizada de los beneficiarios y garantice la sostenibilidad de la operación de los sistemas.
En la convocatoria, el Sistema de Agua Potable de Infiernillos prevé la instalación de tubería, pozos y sistemas de bombeo en 24 puntos de la entidad, principalmente en la Sierra Gorda, el Valle del Mezquital, el Valle de Tula y la Huasteca hidalguense.
Sin embargo, en Xajhá y otras localidades que, según la convocatoria de la CEAA, resultarían beneficiadas, la infraestructura fue instalada, pero no funciona, como lo pudo verificar La Jornada en localidades de la Sierra Gorda. Al lado del camino vecinal la CEAA colocó kilómetros de tubería que no cumple su función.
En el trayecto aún se pueden ver dos de los cuatro medidores de flujo instalados en 2013. Ambos marcan cero y uno tiene estrellado el cristal. Los otros dos al parecer fueron robados junto con las llaves del tanque de plástico.
Víctor Guerrero, dirigente de la agrupación Comunidades Unidas de Zimapán, denunció que Olvera Ruiz, en complicidad con el gobierno federal, convenció a delegados y pobladores de las comunidades indígenas de Zimapán ubicadas en la Sierra Gorda de que aceptaran enviar a Querétaro agua potable del subsuelo, con la promesa de que también tendrían servicios.
Mientras la gente de Xajhá y otros poblados indígenas carecen de agua, los empresarios de la zona industrial de Querétaro se han visto beneficiados con mil 700 litros por segundo (extraídos de Zimapán), sin que las comunidades otomíes obtengan beneficio alguno.
También les prometieron pavimentar la carretera que une Xajhá con la cabecera municipal, llena de hoyancos, supuestamente para atraer el turismo. Pero sólo se pavimentaron 600 metros de los 10 kilómetros de la vía.
En Xajhá hay unas grutas poco conocidas similares a las de Tolantongo, municipio de Cardonal, y a las de Xóxafi, en Santiago de Anaya. Por décadas los vecinos de la comunidad y de otras localidades han pedido apoyo tanto al gobierno estatal como al federal para proyectos turísticos, pero nunca les han hecho caso, explicó.
Desde la carretera de Xajhá se puede observar una red de tubería a lo largo de un cerro. Según Víctor Guerrero, es parte de la infraestructura del sistema de agua potable de Infiernillos para surtir de agua a La Ortiga, localidad vecina de Xajhá.
También hay un letrero de la Secretaría de Desarrollo Social que informa de la construcción de un sistema de alcantarillado y una planta de tratamiento de aguas residuales para beneficiar a las localidades de El Sauz, Xajhá (manzanas Las Pilas y El Rosario) y El Carrizal. Se desconoce el monto supuestamente invertido en la obra inconclusa, porque fue cubierto con pintura blanca.
No hicieron la planta y no tenemos agua, dijo Mario Vega Ramírez, vecino de Xajhá, quien junto con su esposa y otros familiares esperaba en la carretera que alguien les diera un aventón a la cabecera municipal.
Pusieron tubería y construyeron un puente para la planta, pero no sirven para nada. Nosotros, para tener poquita de agua, hemos construido pozos rústicos, concluyó.


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