Condiciones explosivas
Magdalena Galindo
Economía Política
Revista Siempre
25 de Enero de 2010
El inicio de este año del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución se caracteriza, de manera semejante a aquellos en que se iniciaron estos acontecimientos históricos, con una de las crisis más profundas de la sociedad mexicana.
En el terreno político, no sólo padecemos un gobierno débil y con falta de legitimidad, sino que prácticamente se carece de medios y de voluntad de negociación con la sociedad civil.
Y, al contrario, se toman decisiones tan irresponsables como el despido de 44 mil trabajadores con el fin de destruir a un sindicato, el SME, que representa un estorbo para el objetivo de la derecha y de la clase dominante en su conjunto, de privatizar el sector energético y en particular la electricidad, que por cierto es el sector con mayor participación de la iniciativa privada, pues ésta ya controla más del 30 por ciento de la electricidad que se genera en el país.
Y como para dejar claro que ésa era la intención al desaparecer a Luz y Fuerza del Centro, ya son empresas privadas, subcontratadas por la CFE, las que se ocupan del suministro eléctrico en las delegaciones Coyoacán, Benito Juárez e Iztapalapa.
Junto a la negativa para negociar con la sociedad civil y la exacerbación hasta niveles nunca vistos de la inseguridad en el país, que ha conseguido el campeonato mundial para Ciudad Juárez como la ciudad más peligrosa del mundo y ha llevado el número de muertos a la impresionante cifra de más de 15 mil en lo que va de esta administración, también atravesamos la peor recesión desde 1932, es decir desde la gran crisis económica que recorrió el mundo a partir de 1929 y que desembocaría finalmente en la Segunda Guerra Mundial.
Según los datos más recientes, correspondientes a octubre del año pasado, la economía habrá descendido en conjunto en 2009 entre un -7.2 y -7.8 por ciento. Esa caída del producto interno bruto le ha otorgado otro campeonato indeseable, ya que significa que México tuvo el peor comportamiento de todo el continente.
El injustificado optimismo de Felipe Calderón que durante las últimas semanas se ha felicitado por el fin de la crisis y ha querido nombrar al 2010 como el año de la recuperación, tiene como base, aunque usted no lo crea, que en octubre la economía ya nada más cayó un -5.3 por ciento. Si se mira el periodo de enero a octubre de 2009, el descenso fue de -7.95 por ciento.
En particular la industria disminuyó en -8.91 por ciento y el sector servicios en -8 por ciento.
Aunque el menor descenso de octubre no significa un gran cambio en el comportamiento de la economía, casi todos los analistas prevén que en este 2010 el producto interno bruto crecerá posiblemente un tres por ciento.
No obstante, como ese supuesto crecimiento vendrá después de una caída tan profunda, no significará ni la mitad de lo perdido en el 2009.
A esta profunda recesión ha venido a sumarse en este principio del 2010, el alza de los impuestos, de las gasolinas, del gas y como era de esperarse de prácticamente todos los bienes y servicios. En los alimentos, el fenómeno es alarmante, pues en algunos productos, de acuerdo con datos de la Profeco, el precio se ha incrementado hasta 128 por ciento. Tal es el caso del ejote que pasó de 14.90 a 34 pesos el kilo; la calabaza italiana pasó de 12.30 a 23.80 pesos lo que significa un aumento de 93 por ciento.
Y en general, de los 83 alimentos que monitorea la Profeco el 43 por ciento registró aumentos en la primera quincena de enero.
Entre el desempleo, la inflación y la ausencia de negociación política, este 2010 se inicia en condiciones explosivas para la sociedad mexicana.
Economía Política
Revista Siempre
25 de Enero de 2010
El inicio de este año del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución se caracteriza, de manera semejante a aquellos en que se iniciaron estos acontecimientos históricos, con una de las crisis más profundas de la sociedad mexicana.
En el terreno político, no sólo padecemos un gobierno débil y con falta de legitimidad, sino que prácticamente se carece de medios y de voluntad de negociación con la sociedad civil.
Y, al contrario, se toman decisiones tan irresponsables como el despido de 44 mil trabajadores con el fin de destruir a un sindicato, el SME, que representa un estorbo para el objetivo de la derecha y de la clase dominante en su conjunto, de privatizar el sector energético y en particular la electricidad, que por cierto es el sector con mayor participación de la iniciativa privada, pues ésta ya controla más del 30 por ciento de la electricidad que se genera en el país.
Y como para dejar claro que ésa era la intención al desaparecer a Luz y Fuerza del Centro, ya son empresas privadas, subcontratadas por la CFE, las que se ocupan del suministro eléctrico en las delegaciones Coyoacán, Benito Juárez e Iztapalapa.
Junto a la negativa para negociar con la sociedad civil y la exacerbación hasta niveles nunca vistos de la inseguridad en el país, que ha conseguido el campeonato mundial para Ciudad Juárez como la ciudad más peligrosa del mundo y ha llevado el número de muertos a la impresionante cifra de más de 15 mil en lo que va de esta administración, también atravesamos la peor recesión desde 1932, es decir desde la gran crisis económica que recorrió el mundo a partir de 1929 y que desembocaría finalmente en la Segunda Guerra Mundial.
Según los datos más recientes, correspondientes a octubre del año pasado, la economía habrá descendido en conjunto en 2009 entre un -7.2 y -7.8 por ciento. Esa caída del producto interno bruto le ha otorgado otro campeonato indeseable, ya que significa que México tuvo el peor comportamiento de todo el continente.
El injustificado optimismo de Felipe Calderón que durante las últimas semanas se ha felicitado por el fin de la crisis y ha querido nombrar al 2010 como el año de la recuperación, tiene como base, aunque usted no lo crea, que en octubre la economía ya nada más cayó un -5.3 por ciento. Si se mira el periodo de enero a octubre de 2009, el descenso fue de -7.95 por ciento.
En particular la industria disminuyó en -8.91 por ciento y el sector servicios en -8 por ciento.
Aunque el menor descenso de octubre no significa un gran cambio en el comportamiento de la economía, casi todos los analistas prevén que en este 2010 el producto interno bruto crecerá posiblemente un tres por ciento.
No obstante, como ese supuesto crecimiento vendrá después de una caída tan profunda, no significará ni la mitad de lo perdido en el 2009.
A esta profunda recesión ha venido a sumarse en este principio del 2010, el alza de los impuestos, de las gasolinas, del gas y como era de esperarse de prácticamente todos los bienes y servicios. En los alimentos, el fenómeno es alarmante, pues en algunos productos, de acuerdo con datos de la Profeco, el precio se ha incrementado hasta 128 por ciento. Tal es el caso del ejote que pasó de 14.90 a 34 pesos el kilo; la calabaza italiana pasó de 12.30 a 23.80 pesos lo que significa un aumento de 93 por ciento.
Y en general, de los 83 alimentos que monitorea la Profeco el 43 por ciento registró aumentos en la primera quincena de enero.
Entre el desempleo, la inflación y la ausencia de negociación política, este 2010 se inicia en condiciones explosivas para la sociedad mexicana.
Comentarios