Maquiladoras en Zacatecas: explotación, riesgos y abusos

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Arriba, la planta de la compañía japonesa Toyotsu Smelting Technology Mexico, ubicada en el municipio de Guadalupe, conurbado a la capital de Zacatecas, donde los trabajadores denuncian malas condiciones laborales y discriminación. Abajo, obreros y personal administrativo de la empresa japonesa YUSA Autoparts, situada al sur de la ciudad de Zacatecas, fueron desalojados el pasado 7 de febrero tras un incendio en la nave industrial. Protección Civil atribuyó la conflagración a la falta de mantenimiento de los ductos de ventilaciónFoto Alfredo Valadez
Alfredo Valadez Rodríguez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 20 de marzo de 2018, p. 25
Zacatecas, Zac.
Trabajar en algunas plantas maquiladoras asiáticas de autopartes en Zacatecas pasó de ser un alivio para centenares de hombres y mujeres ante el alto desempleo en la entidad –poco industralizada y de alta migración–, a convertirse en un trabajo extenuante, con jornadas de 12 a 14 horas diarias.
Al igual que la mayoría de las maquiladoras en el país, se impone a los empleados la obligación de laborar horas extras y en ocasiones domingos y días festivos; a ello se suma el constante riesgo de sufrir accidentes y enfermedades laborales por el manejo de sustancias tóxicas y cancerígenas, y por el uso de maquinaria obsoleta.
Los obreros también se quejan de trato soez y racista de los directivos de maquiladoras japonesas y chinas. Pinches mexicanos pendejos; si no quieren trabajar, váyanse a la verga, y las mujeres se callan, aquí no opinan, son algunas de las expresiones usuales, afirman.
Un grupo de hombres y mujeres jóvenes, trabajadores de las compañías japonesas Toyotsu Smelting Technology Mexico (TSTM), filial de la también nipona Ahresty Mexicana, y YUSA Autoparts de México, así como de la china Johnson Electric, ubicadas las dos primeras al sur de la capital del estado y la tercera en el municipio de Calera, ofrecieron a La Jornada testimonios sobre sus condiciones de trabajo, de manera anónima, por temor a represalias.
Según los denunciantes, derivado de una aparente omisión de los inspectores de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), prácticamente no existe regulación de los químicos utilizados en Toyotsu y en YUSA Autoparts, ubicadas la primera al oriente del parque industrial del municipio conurbado de Guadalupe y la segunda a un costado del almacén general de Petróleos Mexicanos, en la salida sur de la zona conurbada del municipio de Zacatecas, en la carretera federal 45 a Aguascalientes.
En las maquiladoras de capital asiático cientos de obreros son expuestos diariamente a sustancias peligrosas como el tolueno, MIBK (metil-isobutil-cetona, un solvente de alta toxicidad), azufre, plomo, mercurio y zinc. Algunas incluso están sujetas a control de la Onceva Zona Militar, con sede en Guadalupe.
Equipo de desecho
En YUSA Autoparts, donde se producen suspensiones para autos con caucho, metales y resinas plásticas, los operarios deben manipular todos los días máquinas vulcanizadoras de alta presión provenientes de otros países donde ya fueron desechadas por viejas e inseguras.
Mientras, Toyotsu cuenta con hornos para fundir aluminio y abastecer a su filial Ahresty (instalada en el mismo parque industrial). Los obreros trabajan en medio de vapores de agua que contienen sustancias tóxicas y metales pesados, debido a fallas frecuentes en los filtros y ductos de ventilación.
Cuando un trabajador sufre un accidente –por ejemplo, una quemadura con aluminio fundido– los directivos japoneses lo obligan a recibir atención en un hospital privado (o en una farmacia de similares si es una lesión menor), para evitar que el IMSS se entere, pues ello eleva la prima anual de riesgo.
Francisco tiene casi cinco años trabajando en YUSA Autoparts. Casado y con estudios truncos de licenciatura. Son jornadas de 12 horas, con turnos de siete de la mañana a siete de la noche y viceversa. Son jornadas inhumanas.
Él vive en la zona conurbada de Zacatecas, pero hay compañeros que residen en comunidades rurales lejanas, e incluso en poblados limítrofes con Aguascalientes y San Luis Potosí, hasta donde autobuses de las empresas maquiladoras los recogen.
Deben levantarse a las cuatro de la madrugada para ir a la parada del camión, y luego un trayecto de dos horas, cumplir su jornada laboral de 12; después salir y regresar aproximadamente a las nueve de la noche a casa.
Fabiola relata los efectos de estos horarios esclavistas. Uno no tiene tiempo para cuidar a sus hijos, para atenderlos, para hacer la tarea con ellos, para conocer y ayudarles en sus problemas, para orientarlos.
En las fábricas hay a quienes les gana el sueño y buscan dónde dormir un ratito: en los baños, en cajas de cartón tiradas en el piso e incluso escondidos entre los toneles de químicos. Eso sí, cuando los supervisores se percatan los despiden de inmediato, sin finiquito.
Pedro, un joven que culminó una carrera técnica y labora en YUSA desde hace más de tres años, refiere que las vulcanizadoras de alta presión son un peligro, pues trabajan a muy altas temperaturas, por arriba de 700 grados centígrados, y son máquinas de media vida, que provienen de otras fábricas de YUSA en otros países, donde fueron rechazadas por no cumplir con los estándares de seguridad, pero llegando a México sólo se pintan y están listas para usarse.
Sobre el manejo de los químicos, otro operario, Andrés, dice que el contacto cotidiano con esas sustancias puede crear células cancerígenas. Se contamina tu cuerpo, tu sangre, y en esos casos la empresa no se hace responsable. Son químicos que tardan en salir (del organismo) hasta dos años, pero otros, como el mercurio, nunca salen.
Falta de mantenimiento
La noche del pasado 7 de febrero ocurrió un incendio en YUSA Autoparts, y desde las ciudades de Zacatecas y Guadalupe se movilizaron dos grupos de bomberos y paramédicos para controlar la conflagración y desalojar a más de 550 obreros y trabajadores administrativos.
Antonio Caldera Alanís, director de Protección Civil y Bomberos del estado, confirmó que el incendio se debió a la falta de mantenimiento en los ductos de ventilación ubicados en el techo del complejo, que pasan por dentro de la nave industrial, los cuales se sobrecalentaron”.
En Toyotsu, obreros y personal administrativo denunciaron a La Jornada que con regularidad trabajan en una atmósfera contaminada con vapores de aluminio líquido. No nos dan equipo de protección personal adecuado; respiramos polvo de aluminio y dicen que eso es normal, señala José Luis, otro de los obreros que aceptaron la entrevista.
Los trabajadores de Toyotsu acusan de maltrato y ofensas a Tetsuya Nozaki, vicepresidente de la planta, y Toshiki Nakao, coordinador de producción. Al primero también lo responsabilizan de ocultar al IMSS los accidentes laborales:
Hace tiempo hubo un operador que se lastimó una pierna con aluminio fundido y el señor Nozaki no quiso que fuera al Seguro Social. Le dijo (al obrero accidentado), que le iba a pagar todas sus curaciones de manera particular y le pagaría su sueldo normal, con tal de que no reportara el accidente al IMSS, y así fue.
María José, otra empleada de Toyotsu, revela: Desde hace casi dos años que he trabajado aquí he visto varias humillaciones y tratos racistas por parte del personal japonés.
Entre otras quejas destaca la falta de exámenes médicos regulares certificados, “no patito”, para todos los obreros, “necesarios para esta industria, que incluyan contenido de plomo en la sangre, capacidad pulmonar, capacidad auditiva y exámenes de la vista.
Estos estudios son remplazados con certificados médicos de las (farmacias) de Similares, que siempre salen bien por órdenes de los japoneses.

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