La guerra que nadie quiere y que ahora resulta “es de todos”.
Liliana Díaz de León Zapata
@Lilisilla
2011-05-01
“Esta no es la “guerra del gobierno contra las drogas” sino la lucha de todos los mexicanos por construir una seguridad auténtica, basada en la Ley y la Justicia”, señaló hace algunos días Alejandro Poiré, secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional.
A mi me resulta interesante como desde hace ya algunas semanas, las declaraciones como esta se han hecho cada vez más constantes, y es que al parecer, ahora les ha dado por querer hacernos sentir culpables por no apoyar la que supuestamente debería de ser “la guerra del país”. Pero me parece todavía más interesante el hecho de que sea el Gobierno Federal el que invite a los mexicanos a no declinar en esta lucha, siendo que ellos fueron los primeros en hacer lo contrario.
¿A qué me refiero?, pues bueno, cuando Felipe Calderón decidió empezar su guerra, lo hizo sin saber en el grave problema que se estaba metiendo y de manera precipitada, el Gobierno Federal se aventuró en esta difícil batalla, sin embargo, con el paso del tiempo se dio cuenta de que las cosas no eran tan sencillas como parecían. En el 2008 comprendió que necesitaba ayuda y lo que se les ocurrió fue endosarle a los Estados una parte del problema.
A partir del 2008, con una serie de reformas propuestas por el Gobierno Federal, lograron traspasarle una obligación a los Estados y Municipios para enfrentar de forma conjunta al crimen organizado, pero todo esto dentro de una guerra que Felipe Calderón ya había iniciado.
Una de estas reformas fue la concerniente a la persecución de los delitos de “Narcomenudeo”.
Hasta agosto del 2009, la investigación, persecución y sanción de los Delitos Contra la Salud (así se le conoce a los delitos que tienen que ver con la producción, posesión, tráfico y venta de narcóticos), le correspondía única y exclusivamente a las autoridades federales. Sin embargo, a propuesta del ejecutivo Federal, fueron reformados la Ley General de Salud, el Código Penal Federal y el Código Federal de Procedimientos Penales, esto con la finalidad de crear los “Delitos Contra la Salud en su Modalidad de Narcomenudeo”, cuya investigación, persecución y sanción ahora corresponde a los Estados.
En pocas palabras ¿qué fue lo que hizo?, pues nada mas y nada menos que declinar en la lucha y pasarle gran parte del problema a los Estados.
Con esta reforma, el Gobierno Federal logró quitarse no una pequeña, sino una gran responsabilidad de sus manos, porque lo cierto es que la mayor parte de los delincuentes que son detenidos por Delitos Contra la Salud, caen dentro de la Modalidad de Narcomenudeo.
Así, ahora viene Alejandro Poiré a decirnos que “Sólo el 9% de todos los crímenes son responsabilidad de la autoridad federal en cuanto a su investigación y procuración de justicia, el resto son del fuero común. Sin embargo, el Gobierno Federal no se ha desentendido sino que ha acudido al auxilio de autoridades locales”, y como no va a ser un porcentaje tan pequeño si la estrategia del Gobierno Federal ha sido precisamente la de desentenderse de esos delitos, haciendo arreglitos en las leyes para que ahora la investigación y procuración de justicia en estos crímenes corresponda a las autoridades locales, cuando en un principio, era algo que le correspondía a las autoridades federales.
Pero Poiré no ha sido el único en hacer este tipo de señalamientos, porque a finales de febrero, el señor Felipe Calderón afirmó que “En estados, municipios y en otros ámbitos del poder público se elude la corresponsabilidad dispuesta por la Constitución para enfrentar en forma conjunta al crimen organizado, y creen que es muy fácil tirarle la bolita al Gobierno de la República”. Sin embargo, en mi opinión, el que está tirando la bolita para todos lados, es precisamente el Gobierno de la República. Y la bolita ya se la aventaron a los Estados, los Municipios y ahora también a los propios mexicanos.
¿Por qué el Gobierno de la República no agarra la bolita –que de entrada era suya- y se hace responsable de una vez por todas de la guerra que ellos comenzaron?
En algo si tiene razón Alejandro Poiré, todos los mexicanos sí tenemos una lucha por construir una seguridad auténtica, basada en la Ley y la Justicia. Pero no se equivoquen y no confundan la lucha de los mexicanos con su guerra contra el narco.
Supongo que ahora se trata de ver quien se cansa primero; si ellos de decirnos que la guerra es de todo el país, o nosotros de decirles que Ya Basta! de violencia.
Dicen por ahí que “esta no es la guerra de Calderón; debe ser la guerra de todo México”, pero como bien me comentó @AER1283 “una guerra sin consenso no es de todos” y jamás lo será. Mientras sigan ignorando el reclamo de los mexicanos, esta guerra no dejará de ser más que un y una guerra impuesta.
Fuente
@Lilisilla
2011-05-01
“Esta no es la “guerra del gobierno contra las drogas” sino la lucha de todos los mexicanos por construir una seguridad auténtica, basada en la Ley y la Justicia”, señaló hace algunos días Alejandro Poiré, secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional.
A mi me resulta interesante como desde hace ya algunas semanas, las declaraciones como esta se han hecho cada vez más constantes, y es que al parecer, ahora les ha dado por querer hacernos sentir culpables por no apoyar la que supuestamente debería de ser “la guerra del país”. Pero me parece todavía más interesante el hecho de que sea el Gobierno Federal el que invite a los mexicanos a no declinar en esta lucha, siendo que ellos fueron los primeros en hacer lo contrario.
¿A qué me refiero?, pues bueno, cuando Felipe Calderón decidió empezar su guerra, lo hizo sin saber en el grave problema que se estaba metiendo y de manera precipitada, el Gobierno Federal se aventuró en esta difícil batalla, sin embargo, con el paso del tiempo se dio cuenta de que las cosas no eran tan sencillas como parecían. En el 2008 comprendió que necesitaba ayuda y lo que se les ocurrió fue endosarle a los Estados una parte del problema.
A partir del 2008, con una serie de reformas propuestas por el Gobierno Federal, lograron traspasarle una obligación a los Estados y Municipios para enfrentar de forma conjunta al crimen organizado, pero todo esto dentro de una guerra que Felipe Calderón ya había iniciado.
Una de estas reformas fue la concerniente a la persecución de los delitos de “Narcomenudeo”.
Hasta agosto del 2009, la investigación, persecución y sanción de los Delitos Contra la Salud (así se le conoce a los delitos que tienen que ver con la producción, posesión, tráfico y venta de narcóticos), le correspondía única y exclusivamente a las autoridades federales. Sin embargo, a propuesta del ejecutivo Federal, fueron reformados la Ley General de Salud, el Código Penal Federal y el Código Federal de Procedimientos Penales, esto con la finalidad de crear los “Delitos Contra la Salud en su Modalidad de Narcomenudeo”, cuya investigación, persecución y sanción ahora corresponde a los Estados.
En pocas palabras ¿qué fue lo que hizo?, pues nada mas y nada menos que declinar en la lucha y pasarle gran parte del problema a los Estados.
Con esta reforma, el Gobierno Federal logró quitarse no una pequeña, sino una gran responsabilidad de sus manos, porque lo cierto es que la mayor parte de los delincuentes que son detenidos por Delitos Contra la Salud, caen dentro de la Modalidad de Narcomenudeo.
Así, ahora viene Alejandro Poiré a decirnos que “Sólo el 9% de todos los crímenes son responsabilidad de la autoridad federal en cuanto a su investigación y procuración de justicia, el resto son del fuero común. Sin embargo, el Gobierno Federal no se ha desentendido sino que ha acudido al auxilio de autoridades locales”, y como no va a ser un porcentaje tan pequeño si la estrategia del Gobierno Federal ha sido precisamente la de desentenderse de esos delitos, haciendo arreglitos en las leyes para que ahora la investigación y procuración de justicia en estos crímenes corresponda a las autoridades locales, cuando en un principio, era algo que le correspondía a las autoridades federales.
Pero Poiré no ha sido el único en hacer este tipo de señalamientos, porque a finales de febrero, el señor Felipe Calderón afirmó que “En estados, municipios y en otros ámbitos del poder público se elude la corresponsabilidad dispuesta por la Constitución para enfrentar en forma conjunta al crimen organizado, y creen que es muy fácil tirarle la bolita al Gobierno de la República”. Sin embargo, en mi opinión, el que está tirando la bolita para todos lados, es precisamente el Gobierno de la República. Y la bolita ya se la aventaron a los Estados, los Municipios y ahora también a los propios mexicanos.
¿Por qué el Gobierno de la República no agarra la bolita –que de entrada era suya- y se hace responsable de una vez por todas de la guerra que ellos comenzaron?
En algo si tiene razón Alejandro Poiré, todos los mexicanos sí tenemos una lucha por construir una seguridad auténtica, basada en la Ley y la Justicia. Pero no se equivoquen y no confundan la lucha de los mexicanos con su guerra contra el narco.
Supongo que ahora se trata de ver quien se cansa primero; si ellos de decirnos que la guerra es de todo el país, o nosotros de decirles que Ya Basta! de violencia.
Dicen por ahí que “esta no es la guerra de Calderón; debe ser la guerra de todo México”, pero como bien me comentó @AER1283 “una guerra sin consenso no es de todos” y jamás lo será. Mientras sigan ignorando el reclamo de los mexicanos, esta guerra no dejará de ser más que un y una guerra impuesta.
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