México: En algún lugar… El factor imponderable

martes 24 de enero de 2012

Laura M. López Murillo (especial para ARGENPRESS.info)

En algún lugar ambiguo y esquivo, en un resquicio de la condición humana y en estado latente, subsiste un ancestral mandato genético; por eso, cuando el ambiente es propicio, emerge el instinto de dominio y predomina la bestialidad...

En el último minuto de la última sesión en el periodo ordinario 2011 de la Cámara de Diputados, el temerario representante de Durango, Ricardo López Pescador, lanzó una propuesta de reforma al artículo 24 Constitucional, que garantiza la libertad de culto y fundamenta la naturaleza laica del Estado Mexicano.

La susodicha reforma, como la gran mayoría de las modificaciones legislativas, es imprecisa, ambigua. Lejos de esclarecer el significado del mandato constitucional lo complica y provoca interpretaciones bizarras y contradictorias. El elemento que se incorpora y que modifica este artículo es la “libertad de conciencia y de religión”, prerrogativa que se define como “la libertad del ciudadano de conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individual y colectivamente, tanto en público como en privado.”

Jurídicamente, la propuesta incide en la libertad de culto al definirla como una manifestación de las creencias religiosas. Semánticamente es una redundancia. La lógica indica que no es una innovación pero la lógica brilla por su ausencia en la historia de los hombres, específicamente en el capítulo de las creencias.

Y en la historia de México, los enfrentamientos más violentos y encarnizados se registraron en las guerras matizadas con los tintes religiosos. Las Leyes de Reforma, sustento del estado laico, se promulgaron después de tres años de luchas insufribles entre liberales y conservadores; el parte de la guerra cristera arroja 250 mil muertes y las crónicas describen la polarización exacerbada de la sociedad en función del fanatismo. Esta propuesta de reforma al 24 Constitucional, con sus carencias y ambigüedades es lo suficientemente perversa para exacerbar los ánimos y motivar reacciones beligerantes. La jerarquía católica se congratula mientras la ciudadanía laica manifiesta su repudio en marchas de protesta, y en la víspera de un proceso electoral, la incursión de los fundamentalismos es sumamente riesgosa.

Porque hoy, como siempre y desde entonces, el dogma ha sido el factor imponderable y esquivo, capaz de filtrarse por un resquicio de la condición humana para despertar los genes de la intolerancia y la violencia. Y justamente ahora, cuando la democracia debiera entenderse como una forma de convivencia, el riesgo del fanatismo está latente en un criterio perversamente ambiguo que propicia el dominio y las imposiciones y la bestialidad…

Laura M. López Murillo es Licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

Fuente

Comentarios