Caos en Francia al comenzar huelgas intermitentes de los ferrocarrileros

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Los efectos del paro de trabajadores de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses no se hicieron esperar en todo el país. Además del caos en el transporte, hubo protestas en rechazo a las políticas económicas del presidente Emmanuel Macron. En París hubo enfrentamientos con la policía (en la imagen) que se saldaron con cinco manifestantes detenidosFoto Afp
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Periódico La Jornada
Miércoles 4 de abril de 2018, p. 31
París.
Francia vivió un martes negro por el inicio de una huelga intermitente de trabajadores de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF, por sus siglas en francés) que durará tres meses.
Los efectos del paro, que oficialmente comenzó la noche del lunes, se percibieron intensamente desde la mañana de este martes, en la que sólo circularon 12 por ciento de los trenes de alta velocidad y 28 por ciento de los convoyes regionales parisinos.
A la huelga de los ferrocarrileros se sumaron los recolectores de basura y los trabajadores de la industria eléctrica, quienes también pararon para exigir al Estado frances un servicio público a escala nacional, lo que supone un desafío mayor para el presidente Emmanuel Macron y su programa reformista, mientras los trabajadores de la compañía aérea privada Air France llevaron a cabo una cuarta jornada de huelga en un mes en busca de un aumento salarial de 6 por ciento.
La primera jornada de este paro ferrocarrilero es masiva y afectó severamente al sistema de transporte que usan a diario 4. 5 millones de personas; un empleado ferroviario de cada tres estuvo en huelga y tres de cuatro conductores pararon, informó la SNCF.
Frente a esta serie de descontentos, especialmente de los trabajadores ferroviarios que están movilizados contra la reforma del sector, el gobierno resistirá por la vía de la escucha, la concertación y el diálogo, aseguró la ministra de Transporte, Elisabeth Borne.
Los agremiados de la estatal SNCF protestan contra un proyecto del gobierno que quiere poner fin al estatuto de sus trabajadores que, al igual que el de la función pública, garantiza un empleo de por vida; además, rechazan la apertura a la competencia y la privatización de la empresa.
Durante el día se realizaron varias manifestaciones, una de ellas en París, en la que participaron 2 mil 700 personas. Debido a una serie de incidentes hubo cinco detenidos, también se realizaron protestas airadas en otras ciudades del país como Tours, Lille, Burdeos y Toulouse, informó la policía.
Para Jean-Luc Mélenchon, líder de la formación izquierdista Francia Insumisa, es el inicio de un pulso social como nunca lo ha conocido el país. El líder ferrocarrilero Philippe Martinez llamó a Macron a escuchar el gran descontento social en Francia.
El presidente, que asumió el cargo en mayo con la voluntad de transformar Francia, logró sin mucha dificultad imponer sus reformas, incluida la laboral, que era una de las más polémicas, pero esta vez enfrenta una tarea mucho más compleja al atacar una empresa de 147 mil empleados, misma que obligó a retroceder a varios gobiernos en décadas.

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