Que es necesario exigir condiciones dignas de trabajo y mejor salario, dice docente

SDP Jalisco
2011-07-07 11:05:00

Los programas de paga por méritos se han convertido en la zanahoria inalcanzable para “el conejo” al que se le estimula para que llegue a una meta cada vez más ilusoria. En sentido figurado, esta metáfora es aplicable a los académicos de la Universidad de Guadalajara que ahora estamos enfrascados en el cumplimiento de un programa coyuntural denominado Programa de Estímulos al Desempeño Académico (Proesde) que enmascara la verdadera lucha por mejoras salariales reales.

El pago de estímulos cada vez depende de nuevos indicadores de calidad, tomando como base la productividad, la calidad y la intensidad de los académicos que están mejor posicionados en las clasificaciones para que se cumplan en un plazo determinado (SNI-Promep-Proesde). De esta manera, los más competitivos tienen una mayor calificación y los demás trabajamos más y ganamos menos.

La “zanahoria” se endulza con dos componentes: primero, el nivel que determina el número de salarios que le corresponde al académico y segundo, el puntaje de calidad, dedicación y permanencia. Ambos en un orden de prelación. La entrada a este juego perverso nos trae consecuencias que afectan nuestro bienestar. Alargamos la jornada de trabajo, utilizamos el tiempo libre para producir, nos afecta la salud y nuestras relaciones personales y familiares, hasta llegar al síndrome de burnout.

Esos principios neoliberales de productividad, eficiencia y competitividad se han impuesto sobre el de justicia social a que se refiere todavía el artículo 123 constitucional. En este nuevo contexto, el empleo y el salario han sido los más afectados. El poder adquisitivo y la inflación han rebasado los ajustes contractuales reduciendo al tope salariar del 4 por ciento las relaciones laborales contractuales.

Por tanto, más que entrar a los programas zanahoria, es prioritario exigir el mejoramiento de las condiciones de trabajo y los aumentos directos al salario integrado a las prestaciones y a la jubilación y la recategorización del personal académico. Esto, independientemente del reconocimiento a la productividad del trabajo a través de las convocatorias de estímulos para mejorar los ingresos. De esta manera tendríamos asegurado un salario remunerador que nos permitiría la satisfacción de las necesidades básicas y no nos estaríamos enfrentando entre nosotros por entrar cada año a una efímera bolsa sujeta al vaivén político presupuestal.

Ahora bien, quien desee participar en las convocatorias de los programas zanahoria, pues que lo haga en las condiciones en que éstos se ofrecen, asegurado un salario decente de acuerdo con nuestra categoría laboral institucional. No nos perdamos exigiendo sólo estímulos, exijamos aumento de salarios y mejores condiciones laborales.

Rita Chávez Gutiérrez, Departamento de Desarrollo Social del CUCSH

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