Fuerzas oficiales, las que más violan garantías, aunque Calderón lo niegue
Fernando Camacho Servín
Periódico La Jornada
Sábado 13 de octubre de 2012, p. 13
Sábado 13 de octubre de 2012, p. 13
El informe de Amnistía Internacional (AI) sobre la
tortura en México comprueba que dicho fenómeno sigue vigente en el
país, gracias a la impunidad de la que gozan sus autores, y aunque el
gobierno de Felipe Calderón se empeñe en negarlo, es evidente que son
las fuerzas oficiales de seguridad quienes más cometen este delito de
lesa humanidad, con el pretexto de la
guerracontra el crimen organizado, señalaron activistas de organizaciones de derechos humanos.
Al mismo tiempo, el análisis de AI deja ver que junto con la tortura y los malos tratos ocurren también otros crímenes de lesa humanidad como desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, que por la angustia y el desgaste emocional que causa en las víctimas y en sus familiares, pueden incluso configurar un problema de salud pública.
Ante las afirmaciones del gobierno calderonista de que sí ha hecho su trabajo para erradicar esa práctica, Monroy aseveró que
el Estado no puede eximirse de su responsabilidad, porque aunque la tortura no fuera cometida por el Ejército o la policía, si no investiga los hechos también hay un grado de responsabilidad. El deslinde del Presidente es falso, hipócrita e injusto.
Silvia Vázquez, abogada de la Comisión Mexicana de Defensa y
Promoción de los Derechos Humanos, indicó que tanto el informe de AI
como los de otras organizaciones internacionales dejan ver que la
tortura es uno de los recursos más utilizados por las fuerzas oficiales
de seguridad, en el marco de la
Las autoridades nacionales insisten en negar su participación en este crimen, pero la realidad comprueba que hay una
“El aumento de la tortura se relaciona directamente con la ‘guerra’ de Calderón, eso está claro, y no puede atribuírsele al crimen organizado. No fueron los delincuentes los que torturaron a 25 policías de Tijuana, o a Miriam Isaura López, sino los militares, y la forma en que quieren atender a las víctimas es ofreciéndoles terapias sicológicas impartidas por la misma gente que los lastimó”, dijo.
Fuente
guerracontra el narcotráfico.
Las autoridades nacionales insisten en negar su participación en este crimen, pero la realidad comprueba que hay una
coalición de institucionespara encubrir a quienes lo cometen, y negarle cualquier tipo de atención a las víctimas.
“El aumento de la tortura se relaciona directamente con la ‘guerra’ de Calderón, eso está claro, y no puede atribuírsele al crimen organizado. No fueron los delincuentes los que torturaron a 25 policías de Tijuana, o a Miriam Isaura López, sino los militares, y la forma en que quieren atender a las víctimas es ofreciéndoles terapias sicológicas impartidas por la misma gente que los lastimó”, dijo.
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