Pemex, una industria desmantelada

CONTRALÍNEA
 

Al 75 aniversario de la expropiación petrolera, Pemex llega como una industria desmantelada, opinan expertos cercanos a la empresa. Mientras las reservas alcanzarán sólo para 9 años de explotación, los contratos cedidos a la iniciativa privada desplazan a la mano de obra mexicana. Pendiente, además, la aplicación del tratado de yacimientos transfronterizos firmado hace 1 año por México y Estados Unidos

Petróleos Mexicanos (Pemex) llega a su 75 aniversario como una empresa desmantelada, opinan expertos. El panorama que enfrenta la industria no es menor: las importaciones masivas de petrolíferos, petroquímicos y gas natural seco consumieron recursos públicos por 1 billón 388 mil millones de pesos entre 2007 y 2011; además, el Anuario estadístico 2012 de Pemex revela que la deuda de la paraestatal asciende a 1 billón 727 mil millones.
 
Herencia del sexenio pasado, el robo de combustibles se profundizó hasta causar pérdidas anuales a la empresa por 9 mil millones de pesos.
 
Aunado a estos problemas, Pemex y sus subsidiarias enfrentan un momento crucial. El ingeniero Jesús Bastida Ocampo, secretario de Finanzas del Sindicato de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionales Petroleros, detalla que, en el caso de Pemex Exploración y Producción se cuenta con reservas para 9 años, “sin que se vea la intención del gobierno [mexicano] de dejar de privilegiar la exportación a los gringos”.
 
El experto petrolero opina que México debería garantizar primero el suministro para las refinerías y hacerlas trabajar, si no al ciento por ciento, por lo menos al 95 por ciento y con eso dejar de importar gasolinas. Agrega que la subsidiaria presenta varios errores, como la inversión en el improductivo campo de Chicontepec, Veracruz; y los contratos incentivados a favor de las trasnacionales a pesar de ser inconstitucionales, que han devenido en el desplazo de la materia de trabajo de los mexicanos.
 
En este punto coincide, en entrevista por separado, el diputado perredista Marcos Medina Filigrana: con los contratos que ha otorgado Pemex a la iniciativa privada hay un desplazamiento de la mano de obra mexicana. Al respecto, el legislador ejemplifica: “En Tabasco, hace 10 años quizá, había una comunidad de venezolanos de entre 100 y 200 personas; ahora ronda entre 5 mil y 6 mil personas. Todos están en la industria petrolera. No es que Tabasco se parezca a Venezuela: llegan atraídos por las trasnacionales, son personas que fueron despedidas en su mayoría de Pdvsa [Petróleos de Venezuela, SA] y que encuentran trabajo en Halliburton, Schlumberger. Es una migración muy importante que desplaza a la mano de obra mexicana”.
 
Bastida Ocampo refiere que en el ámbito de la petroquímica las cosas no están mejor: “la subsidiaria se encuentra prácticamente parada, y la poca producción que hay se ha concedido a los privados, como es el caso de la alianza con Mexichem”.
 
El ingeniero denuncia además la situación que enfrentan como sindicato. “Pemex cuenta con dos sindicatos, el de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y el de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros. Por el lado del nuestro, seguimos padeciendo la desigualdad de trato: mientras que la mayor parte de nuestro Comité Ejecutivo Nacional sigue despedido de Pemex por haber formado la Unión [incluido el entrevistado], se nota el trato preferencial al otro sindicato, con [apoyos como] los 500 millones de pesos que les acaba de prestar Pemex supuestamente para vivienda”.
 
En este contexto, la paraestatal más importante de México (porque aporta una tercera parte de los ingresos fiscales) no sólo inicia el sexenio endeudada y prácticamente desmantelada, sino también con la amenaza de la privatización.
 
Con la nueva reforma petrolera que buscará abrir más a la iniciativa privada esta industria, “hay un camino al abismo por parte de quienes nos gobiernan: se prioriza privilegiar intereses particulares antes que a la totalidad de los mexicanos”, refiere el diputado Medina Filigrana.
 
Agrega: “evidentemente si privatizan Pemex van a tener una merma en el ingreso al erario nacional; no lo van a lograr equilibrar cobrándole a los grandes consorcios, porque ésa no es su voluntad. Lo que van a hacer es una reforma fiscal que va a impactar en la población al cobrar IVA [impuesto al valor agregado] en alimentos y medicinas. Los que ganan miles de millones de pesos al día van a seguir viviendo en un paraíso fiscal donde no sólo no se les cobra, sino que se les dan facilidades y hasta se les devuelve lo que pagaron”.
 
Por ello, el legislador llama a los mexicanos a defender los recursos energéticos. “No es un problema nada más legislativo, es un problema de toma de conciencia de la gente. Si nos dejan nada más la carga a los diputados y senadores de parar la reforma, lo digo desde ahorita: vamos a ser insuficientes: somos minoría. La sociedad debe tomar conciencia de que está en riesgo nuestra viabilidad como país y el patrimonio de los mexicanos del mañana. La sociedad tiene que manifestarse y hacerse sentir”.
 
 
Acuerdo transfronterizo de hidrocarburos, en el limbo
 
A 1 año de haberse firmado, el Tratado entre México y Estados Unidos para la Exploración y Explotación de Yacimientos Petroleros Transfronterizos requiere nuevas negociaciones, considera George Baker. Por esto, la administración de Barack Obama aún no lo presenta ante el Congreso de su país.
 
El consultor en materia de energía y petróleo de Baker & Associates, Energy Consultants, considera que, aunque la “hostilidad” entre la Casa Blanca y los republicanos pudiera explicar el retraso, en realidad hay omisiones en el acuerdo que son susceptibles de causar preocupación tanto en Estados Unidos como en México.
 
El problema, detalla Baker, radica en que la noción del “campo unificado” requiere de una unidad de mando en materia de inversiones y tecnología. Esto probablemente significa que, en la práctica, el operador de esa unidad no será Petróleos Mexicanos (Pemex). Lo más probable es que sea una empresa estadunidense.
 
Para ello, es necesario que México conceda autorización a una empresa ajena a Pemex. “Tener una empresa petrolera sin autoridad operativa en ambos lados de la frontera marítima plantea difíciles cuestiones políticas, legales e institucionales”, observa el consultor estadunidense.
 
Esta situación, considera Baker, quizá se generó porque los negociadores mexicanos de ese pacto no tenían autoridad para decidir sobre el asunto. En la lista de definiciones incluso se omitió el término “operador de la unidad”.
 
Para Baker, sin ese operador con unidad de mando en ambos lados de la frontera no se tiene acuerdo de unificación en absoluto. Por esta razón, se prevé que los gobiernos de Estados Unidos y México debatirán nuevamente el tratado de yacimientos transfronterizos, antes de que éste se presente ante el Congreso estadunidense.
 
 
 


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