Políticas capitalistas aumentan casos de depresión y suicidio en Europa y Norteamérica

Las políticas capitalistas impuestas en Europa y en Norteamérica están generando un aumento de los casos de depresión, suicidios y gestos desesperados como el de Luigi Preiti en Italia, que desencadenó un tiroteo el día de la asunción del nuevo gobierno en Roma.

Alrededor de 10.000 personas se suicidaron y un millón cayeron en depresión en Norteamérica y Europa a lo largo de los últimos diez años de “Gran Recesión”, afirman un economista de Oxford, David Stuckler, y un médico de Stanford, Sanjay Basu, en el libro “The Body Economic: Why Austerity Kills”.
En Italia en particular las medidas neoliberales avanzan hacia el primer lugar entre las motivaciones que impulsan al suicidio, tanto que los motivos económicos en la base de la decisión al parecer alcanzaron un “20-30 por ciento” de casos más respecto del pasado.
La tendencia en la causa de suicidios fue analizada por el director del Observatorio de Salud en las regiones italianas, Walter Ricciardi, al presentar la décima edición del Informe Osservasalute 2012.
El documento registró, también este año, un boom en el consumo de medicamentos antidepresivos.
Son números para manejar con cautela respecto de un fenómeno que “todavía estamos estudiando”, precisó el experto: pero, sobre todo entre los hombres, las dificultades económicas parecen impulsar el suicidio cada vez más.
En países como Italia, observó sin embargo Ricciardi, la tasa de suicidios sigue siendo contenida. En 2009, el dato más reciente del informe, los suicidios fueron 3.870 frente a los 3.607 de 2006: pero pese al “pequeño” número de casos, se trata de un aumento “importante”.
Aunque es difícil hablar de motivaciones seguras, hubo al menos 25 suicidios desde principios de año entre comerciantes, obreros, desocupados y jubilados. Los últimos casos, el 17 de abril, corresponden a cinco hombres que se suicidaron el mismo día.
También la depresión hace pie en Italia: cada vez más gente toma antidepresivos y en diez años las dosis diarias consumidas se cuadruplicaron.
Silvia Gasparetto / Ansa

Fuente 

Comentarios